Un rectángulo
verde, 22 hombres parados encima de él formando dos equipos: 11 alemanes y
11 mexicanos. Dos países con costumbres diferentes, pero durante
los siguientes 90 minutos tendrán un pensamiento en común: el de ganar y así
poder disputar la final de la Copa Confederaciones.
La cámara de
televisión hace un primer plano de cada jugador; en los dirigidos por Joachim Löw siempre se logra
percibir un aire de frialdad, no gesticulan mucho ni parecen mostrar emociones,
algo que parece haber sido heredado por sus ancestros para así poder intimidar
al rival de turno. Pero de entre todos estos resalta Joshua Kimmich, el joven
zaguero desprende una atmósfera de confianza y parece que lo único que ronda
por su cabeza en ese momento es cumplir la promesa que le hizo a su amigo y
compañero en el Bayern Munich, Arturo Vidal: enfrentarse en la
final de la copa. Él aún no lo sabe pero está por cumplir esa promesa.
Por otro lado, el conjunto azteca se muestra más afable y carismático; sus miradas, totalmente leíbles, reflejan una ansiedad enorme por comenzar el encuentro. Esto les terminará pasando factura con el correr de los minutos.
Por otro lado, el conjunto azteca se muestra más afable y carismático; sus miradas, totalmente leíbles, reflejan una ansiedad enorme por comenzar el encuentro. Esto les terminará pasando factura con el correr de los minutos.
Goretzka definiendo cruzado ante la salida del 'Memo' Ochoa,
en
lo que sería el segundo gol para Alemania
(Foto:
20minutos.es)
Primer tiempo
Adelante del
balón se ven dos camisetas blancas, los alemanes son los encargados de dar el
primer toque al balón; acto seguido, Nestor Pitana se lleva el silbato a la
boca y lo hace sonar, y así da por comenzado el encuentro.
La pelota
empieza a rodar por campo alemán, pero no por mucho. Ya desde el
arranque, el cuadro blanco se muestra sobrio, trasladando el balón de lado a
lado, con la paciencia de un estratega de guerrilla preparando la primera
emboscada en contra del enemigo. No pasó mucho desde el pitazo inicial, 6’ y la
jugada empieza por el medio abriendo hacia la banda derecha, Henrich manda un
pase por abajo hacia el borde del área mexicana en el que encuentra a
Goretzka, y éste, que se encontraba en el lugar y momento indicado, no lo piensa
y patea de primera, parece no haberle pegado de lleno al balón pero sí lo
suficientemente esquinado para vencer al ‘Memo’ Ochoa y decretar el 1-0 antes
de los 10 minutos de juego. Los mexicanos no se habían
terminado de acomodar sobre el terreno de juego y ya estaban perdiendo.
Lo que empieza
mal, termina mal; sin duda alguna esta frase describe muy bien lo que estaría
por venir en los minutos siguientes.
El reloj marcaba
el 7’ y el cuadro dirigido por Juan Carlos Osorio ya se sentía contra las
cuerdas por el primer derechazo recibido, es ahí en donde Alemania aprovecharía
para robar el balón y gestar una jugada por el medio campo que terminaría en un
pase entre líneas de Werner que encontraría, nuevamente, a Goretzka mano a mano
contra el arquero, pero esta vez la definición sería con más frialdad: un tiro
cruzado hacia la mano derecha del guardameta aprovechando su salida. El ‘tri’
no sabía lo que lo golpeó, ya no quedaba rastro del equipo sólido que le empató
a Portugal y que le ganó al dueño de casa, en esos momentos sólo el Chanfle con
una de sus genialidades podría aturdir al cuadro europeo y emparejar el
encuentro.
Y así terminó la primera mitad, con un Alemania dominador y efectivo, y México intentando pero sin poder hilvanar una buena jugada en ataque.
Y así terminó la primera mitad, con un Alemania dominador y efectivo, y México intentando pero sin poder hilvanar una buena jugada en ataque.
Segundo tiempo
Los
norteamericanos salieron con otra actitud a disputar la segunda mitad: tirados
al ataque y con la consigna de encontrar el descuento de forma rápida. Con más
ganas que fútbol. Pese a esto, en el 59’ se terminaría de armar la
debacle, Werner recibiría un pase desde la izquierda que lo dejaría con el arco
a disposición sólo para empujar la redonda y anotar el 3-0. México ya
empezaría a sentir los fantasmas de aquella goleada por 7-0 que le propinó
Chile en la Copa América, y que ocasionó que el trabajo de Osorio pendiera de
un hilo. Finalmente se optó por la continuidad del técnico.
Con el correr de
los minutos, el ‘Tri’ se notaba cada vez más desesperado por anotar el
descuento y así ponerle emoción al encuentro. Esto no pasaría hasta el 89’, en
el que Marcos Fabian, con un tremendo tiro libre, clavó la pelota en el ángulo
y no dejó tan siquiera reaccionar al portero alemán. Inatajable.
Esto sólo
ocasionó el despertar del cuadro blanco, que en unos cuantos toques se encontró
en el área rival y con un juego de pases que desconcertó a los defensas, Younes
definió cruzado y dio por terminado el partido.
Para los alemanes fue un cuatro redondo.
Para los alemanes fue un cuatro redondo.
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